Reflexiones “con mascarilla”

La Pandemia Covid ha provocado una secuencia de cambios en cascada, que ineludiblemente llegan a nuestro negocio.

El mundo ha cambiado.

En el transcursos de semanas estamos viviendo profundos cambios en el comportamiento humano. La distancia social ha aparecido como un nuevo concepto al que nos cuesta acostumbrarnos.

Complejos y poco transparentes movimientos geopolíticos sobrevuelan sobre decisiones que implican cada día cambios en la forma en que vivíamos y nos relacionábamos.

Nuevos marcos normativos condicionan, quien sabe si para siempre, nuestra libertades y nuestras formas de vida.

Un shock económico sin precedentes amenaza con ser más dañino incluso que la propia pandemia.

Los modelos industriales se han visto fuertemente sacudidos y no son pocas las voces que prevén importantes cambios en la localización de las principales industrias, así como la intervención futura de los gobiernos sobre “industrias esenciales”

Y todo ello provocando un avance tecnológico-digital sin precedentes, acelerando varios años los procesos de transformación de empresas y clientes.

El mercado ha cambiado.

Dejamos, allá por marzo un mercado y nos encontramos otro.

Un mercado más pequeño para la mayoría de empresas. Un mercado que crecerá, pero que no sabemos cuando recuperará su estado original.

Los créditos ICO, salvadores de la que hubieras sido devastadora secuencia de insolvencia, generan una situación de “dopaje” de tesorería que hay que saber interpretar.

La cobertura de riesgo se ha reducido y con ella las posibilidades de mantener el negocio en los mismos niveles de riesgo.

El ansia, la necesidad, la urgencia, por unas u otras razones (obsolescencia del stock, necesidades financieras, necesidades operativas, …) provocará guerras de precios en la mayoría de mercados. Y las guerras traen pérdidas de margen que se deben minimizar.

Por si no era suficiente, cada mercado se ve sometido a nuevas reglas; de seguridad, de aforo, de higiene, de protección, de control, de nuevos elementos de valor, …

Y la tecnología ha incrementando su presencia convirtiendo opciones en necesidades.

El  cliente ha cambiado.

Como era de esperar, el cliente (nosotros) también ha cambiado.

La variable miedo ha pasado a formar parte de nuestro lenguaje, de nuestro pensamiento, de nuestro esquema de toma de decisiones.

Nuestra Experiencia Cliente (CX) vendrá condicionada por todo lo vivido en un período de confinamiento que ha cambiado nuestra forma de comprar, de recibir servicios, de informarnos.

Hemos experimentado nuevos procesos, hemos recibido nuevos servicios y con ello nos hemos hecho más exigentes. ¡Lo que nos ha gustado lo vamos a querer mantener!

El teletrabajo; o mejor dicho esta necesidad de trabajar desde nuestras casas nos hará cambiar para siempre nuestra concepción laboral, al igual que a la empresa.

No sabemos cuando recuperaremos la normalidad laboral. No sabemos cual será esa normalidad.

Las redes sociales nos acompañarán para siempre como canal de comunicación y las empresas ya están tomando buena nota.

La empresa debe cambiar.

No ha espera posible. El pasado no volverá. El futuro pasa por desarrollar la capacidad innata de adaptación constante.

La incertidumbre se ha incrementado y sólo podemos perfilar distintos escenarios y evaluar las consecuencias y las decisiones a tomar en la empresa en cada caso.

Identificar los indicadores clave y monitorizarlos es una necesidad ineludible.

Tocará redefinir la estrategia. Es posible que nuestros valores diferenciales no sirvan o que nuestros clientes necesiten ahora otra cosa.

El modelo de gestión comercial se debe adaptar. De las visitas comerciales hemos de pasar a los contactos comerciales. La tecnología es la gran aliada y el social selling ha dejado de ser una moda para ser una herramienta insustituible.

Marketing y Ventas volverán a darse la mano porque el cliente lo exige. La relación con el cliente ya no distingue de canales ni de herramientas. Los contactos se suceden y la visita comercial es uno más; importante, pero no exclusivo.

El marketing relacional volverá a ser tendencia. El futuro pasará más por la fidelización que por la captación.

Y todo a velocidad de vértigo. Las metodologías ágiles marcarán la supervivencia empresarial y esta no se logrará sin utilizar de forma coherente nuevas herramientas.

Retener al talento y encontrar los beneficios para empleados y empresa de las nuevas formas de trabajo será otro elemento clave.

Innovar será elemento diferencial.

Es el mejor momento para innovar. Hacerlo ahora traerá fortísimos resultados futuros, pero pocos lo harán, porque esperarán a un mercado más estable.

Será la oportunidad de los visionarios, de los valientes, de los osados, de los que tengan menos que perder.

 

No es fácil. Nadie dijo que tuviera que serlo.

Sin Comentarios

Escribir un comentario

¿ Quieres recibir consejos para mejorar tu negocio ?

Soy Emilio Díaz, consultor empresarial con los pies en el suelo y ayudo a PYMES a tomar el camino hacia el éxito. 

Suscríbete y juntos llevaremos más allá tu negocio

¡Gracias por suscribirte!

Te hemos enviado un email para confirmar tu suscripción.